lunes 10 de marzo de 2008

Carta a un estómago que agoniza...

...qué escribir cuando ninguna idea se asoma? mi subconciente me dice en voz baja una frase que recuerda de un libro de Teatro Impro: "ahí es donde juega la improvisación"
...cómo se improvisa un gesto de dolor de estómago a través de un par de frases?...............mi subconciente no me dice nada...

Carta a un estómago que agoniza,

Si fueras cualquier otra parte del cuerpo no te escribiría una carta, lo hago porque sé que puedes entenderme igual que yo entiendo tus dolores y gruñidos. Si no fuera por un perfil psicótico que disocia las partes de mi cuerpo así como mi conciencia, no podría identificarte, no podría hablarte, ignoraría tu voluntad y tus deseos. En éstas simples palabras te pido que me escuches estómago, vuelve a tu equilibrio, vuelve a sonreír cuando te inundan los ravioles a la carusso que tanto nos deleitan, añoro tu silenciosa salud así como a mis tornillos ausentes.
Aunque en éste lugar nunca nos sirven ravioles en el almuerzo, siempre guisado de arroz y a veces sopa de verduras en invierno.
El otro día una mujer que no conozco me trajo unos dulces de chocolate, no sé porque siempre viene, creo que me confunde con un tal Ernesto. Todos los días de visita a las tres y diez aparece por la puerta del patio y me dice: "Hola Ernesto" y me da un abrazo de cinco minutos y medio. A veces se le cae alguna lágrima y se la seca con la manga rápidamente para que yo no la vea. La verdad que esa mujer me da mucha lástima y no quiero herir sus sentimientos, por eso no quiero decirle que no la conozco in tampoco a ese tal Ernesto.
otro retorcijón...no entiendo lo que decis estómago, cada vez que te cuento de esa mujer y sus visitas es como si me clavaras tus viscerales respuestas.
Debemos trabajar juntos estómago, volver al equilibrio, abandonar los atracones, no podemos seguir levantándonos de madrugada para indigestarnos de delirios, de esos que el guardia guarda bajo llave en su heladera.
En la madrugada de ayer, después que nos fuimos a acostar por cuarta vez, tuve un sueño muy extraño.....iba caminando por la vereda de traje, corbata y maletín, de esos que usan los que no saben nada de retorcijones ni de guiso de arroz todos lo días. Caminando llego a la puerta de una casa blanca con dos faroles en el jardín y un enano que saluda en la entrada. Sale una mujer que me parece conocida y me dice: "Hola Ernesto"....y me da un abrazo de cinco minutos y medio,
y me dice: "llegás justo para el almuerzo"....miro el reloj de pared.... son las tres y diez....
Casi siempre al despertar me caigo de la cama. Los retorcijones son muy fuertes, yo sé estómago que no te gustan mis sueños, por eso en lugar de una pastilla de las blancas y rojas, ahora me dan cinco y media....una pastilla por cada minuto que dura su abrazo....

Hoy escribí con un tenedor unas palabras en una de las columnas del patio, ya ni recuerdo que decía... tampoco conozco a esa mujer que me visita casi todos los días, como tampoco sé de quién es ésa cara que aparece en el espejo....
Te pido disculpes la letra tan desprolija de ésta carta querido estómago, es que no pude desatar bien la camisa.
Siempre tuyo, el Hígado.

PD: nos vemos en el almuerzo.

2 comentarios:

A las martes, abril 01, 2008 , Blogger Paula ha dicho...

Realmente el final de este cuento me dejo atornillada , me esperaba otra cosa, quiza algo mas dramático. De todos modos buena escritura, buenas ideas... me gusto, que siga...!!

 
A las viernes, abril 04, 2008 , Anonymous arleko ha dicho...

Paulis...así es el delirio no? difícil tratar entenderlo sin atornillarse aunque sea un poco...

 

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